En estos últimos dos destinos no solo me he empapado de cultura, paisajes, imágenes, idiomas, comidas y bebidas, sino también de agua. Si agua! No he parado de Navegar. Primero en Venecia: cuando nos tomábamos todos los días esa especie de colectivo acuático que no es mas que un bote, con diferentes líneas, recorridos, números, colores y paradas. La ciudad es hermosa, los días de sol nos han acompañado, cuestión que la hacia mas hermosa aun. El reflejo del sol en el agua, el clima otoñal calido, lejos de aquel Dublín, gris y frío, junto con el acento italiano, La primera noche me sorprendió tristemente la muerte de Néstor Kichner. Cuando me acosté me costo dormirme, preocupada, bastante molesta, enojada y hasta triste, sentí que mi cama se movía un poco hasta que me dormí como un bebe cuando lo hamacan en su cuna, con un suave vaivén que se fue llevando mis pensamientos. Al otro día, mas descansadas seguimos disfrutando de la ciudad del Mercader de Venecia, de las mascaras, el cristal de Murano, acuática, museo, atípica, húmeda, media olorosa, impresionante.
No contentas con tanta agua, y después de unas dos horas de girar por Venecia, cargadas y cansadas decidimos zarpar para Grecia. A la cuna de la Democracia , la tierra de los pensadores, de la duda, del “pienso luego existo”, de Sócrates, de Platón, de Sófocles, de Eurípides, de la mitología, de los dioses, Zeus, de Afrodita, de Atenea, de los emperadores, Adriano, y de tantos otros.
Nos pasamos 30 horas en un Ferry lleno de hombres griegos y mujeres viejas. Vimos atardeceres y lunas encantadores, increíbles. El infinito del agua, horizontes sin tierras. Hasta que llegamos al pequeño y linda parador Patras. Temprano al otro día salimos para Atenas, un bus y un tren nos llevaron a destino. Atenas, lejos de ser aquella polis de Sócrates y Aristóteles, hoy es un poco sucia, desordenada, con la crisis visible en la calle, en la gente, en los inmigrantes, en los precios. Pero todavía se encuentran recuerdos y ruinas de aquella histórica polis. Restos de esta que vivimos, pisamos y caminamos. Pudimos disfrutar de los pocos tesoros que los Británicos no se llegaron a robar y llevar a su museo pirata. Vimos la puerta de Adriano, el Olimpio, el antiguo Teatro de Dionisio donde los cuatro poetas mas importante de la antigüedad: Esquilo, Aristófanes, Eurípides y Sófocles vieron como se presentaban sus obras por primera vez en el siglo V a. C. Caminamos por el Acrópolis (símbolo de Atenas, roca sagrada, punto de unión entre la civilización clásica y la actual), caminamos por el Partenón (templo dedicado a la diosa Atenea), y mas. Caminamos y bebimos cerveza griega en el barrio Plaka, fuimos de Shopping, comimos, escuchamos música griega y hablamos hasta por los codos. Los griegos son muy simpáticos y amables, siempre dispuestos a ayudarnos, darnos indicaciones, y muy bien predispuestos a llevar adelante alguna charla pasajera.Atenas parece que se despierta temprano, eran las 6 am y estábamos en bus con los locales camino al puerto, y la ciudad estaba movida, con trenes, metros, bus en funcionamiento, gente en las calles, los puestos en las plazas listos para las ventas, y la rutina diaria ya empezada.
Veremos ahora que nos depara el próximo destino: Santorini…!
Juli, 02/11/ 2010.
Julia Lopez, Julia Lopez, que con pinceladas de talento innato y redundancias de verbos escribes este lindo y diferente blog de viaje, debo decirte que al leer esta publicación de Grecia me dio un poco de envidia al principio, pero después sonreí y me reí un poquito.... (jejejeje). Me alegro que hayas podido recorrer lo más importante del viejo mundo y que en Sol hayas encontrado la amiga perfecta para viajar!!! Te quiero muchísimo, con mis dos almas.
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