jueves, 3 de febrero de 2011

La comodidad de los reencuentros


Madrid fue la tierra de los reencuentros. Con el, con Sol y con el idioma. Si bien ya había pisado Barcelona y hablado español, queridos amigos: Barcelona no es España, Barcelona Guadí, y Miro. Es catalán y nada más.
Al llegar a Madrid me sentí como dentro de una película de los treinta. Baje del tren y en el anden entre la gente logre ver asomarse su sombrero y después esos ojos enormes y esas pestañas, las mas hermosas que vi. Corrimos y todos los nervios y ansias explotaron en un gran abrazo. Toda duda o malestar remanente había desaparecido. Como puede uno sentirse tan cómoda sin importar el tiempo? Cuanto vale la intensidad?
Me enseño un mundo sin prejuicios, me mostró otras maneras, otras formas, me dio colores que no conocía y me enseño a mezclarlos.  Me invadió con una energía  creativa e infantil, y compañera. Ese hombre compañero.
Aquella Madrid no me había impresionado tanto. Pero me había devuelto muchas cosas: Sensaciones que solo Buenos Aires me generaba, la  amistad, el amor y el español. Ahora si estaba pisando España!!
En un primer momento me sentí en un “No Lugar”, tirados en el pasto, en el Paseo del Prado, con la calidez de ese pueblo, del español, de el, viniendo los dos del frío y la estructura, y la comodidad de estar en casa, escuchando el murmullo español, sintiendo el sol español, y la comodidad de los cuerpos. Donde estaba? Parecía una Buenos Aires de norte, con un rosarino que conocía desde siempre.
Con el tiempo todo pasó. Y caí finalmente donde estaba. En la ciudad del Museo del Jamón!!!! Joder que placeres gustativo! Vino, Jamón Serrano y felicidad!
 Me reencontré con Sol. Y con sus padres. Nos fuimos a la linda fortaleza Toledo. Muchas gracias a Sol y ellos. Entre carne, jamón y tapas nos pusimos al dia,  me aconsejaron lugares de España, y la comodidad reinó mi estado de ánimo.
La mejor tarde sin dudas fue aquella con ellos dos en la Plaza Real, en el Mercado, y  por calles de Madrid, los masajes de Cesar, las tapas con vino, y la charla con Sol en esos jardines reales.
Vibramos al ritmo de Calle 13, comimos Kebabs, Jugamos con la estatua del quijote, nos perdimos y encontramos en la Puerta del Sol, paseamos por el Rastro, fuimos de tapas  hasta que Sol, debió partir... y nosotros seguimos camino al Museo del Prado.
En Madrid le ponía pausa a una convivencia y un viaje con Sol, para iniciarlo con Cesar. Y salio mejor de lo que creía. Madrid fue el comienzo de Granada, de Sevilla y de una Barcelona difrente. Fue el comienzo de una vida compartida. No sabia en ese entonces el asombro que me espera y menos que iba a poder compartirlo de esa manera.
Madrid me adelanto un poco  todo lo que me iba a encontrar en el camino aunque no lo supe en ese momento.
Gracias a Madrid, a Sol, a Fredy y Corina, a vos Cesar, (a Mad hostel ), a Pepe y su apartamento!

1 comentario:

  1. La intensidad vs el tiempo, una de mis grandes incógnitas y experimentos! Hermoso el relato de madrid, jUli, tan dulce, tan suave, tan tuyo! gracias! Te quiero muchísimo! :)

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